Me tienen de Nelson Mandela ya hasta la polla. Ahora pongo yo la verdad sobre Sudáfrica

Mientras la gente se muere de hambre en su país Nelson Mandela consiguió ganarse en muy poco tiempo una fortuna multimillonaria ya que salió de la carcel en 1990 y el día de su muerte era dueño de 119 empresas que le generaban unos 20 millones de euros al año entre inmobiliarias, minas… hoy su familia se pelea por la herencia del poderoso multimillonario Nelson Mandela. Eso si no niego que soltando frases míticas sobre la igualdad y contra la pobreza era un máquina, asemejándose incluso a Zapatero.

Nelson pobreza

Toda esta información es del 2013, el que no se crea algo porque le tenga la tele envenenao que lo busque un poco en internet.

Sudáfrica es uno de los países más desiguales del mundo

La mitad de la población más pobre se reparte tan sólo el 8% de los ingresos, mientras que el 10% más rico maneja el 58% de los ingresos del país; el paro alcanza al 25% de la población, y riqueza y pobreza siguen yendode la mano de la raza: una familia media blanca ingresa seis veces más que una familia media negra. La esperanza de vida es aún muy distante, 48 años en el caso de los negros por 71 para la población blanca.

Prohibida la organización para los pobres en Sudáfrica

La falta de investigación sobre la masacre de mineros y los asesinatos de habitantes de chabolas que exigen sus derechos, muestran que la democracia que disfruta la clase media no existe para los pobres.

En Sudáfrica, todos los días se viven asesinatos de opositores, impunidad para los policías perpetradores y uso de golpeadores contra los colectivos organizados. Parece que la violencia política contra los pobres organizados de manera independiente se convirtió en aceptable para gran parte de la sociedad de clase media en Sudáfrica.

Pasó más de un año desde la masacre de Marikana en Sudáfrica (16 de agosto de 2012), cuando 34 mineros en huelga fueron asesinados bajo el fuego de la policía. La comisión creada por el gobierno para investigar los asesinatos hace lo que hacen las comisiones: trabaja muy lentamente. Si la verdad emerge o no ya es cuestionable, pero uno de los resultados del procedimiento dolorosamente lento es que los mineros detenidos y heridos ya no pueden pagar una representación legal.

Muchas personas no tienen acceso a la Constitución. Cuando intentan acceder a sus garantías, se vuelve claro que el gobierno y la policía están por encima de la ley, de la clase trabajadora y de los pobres. Sobre todo cuando se organizan fuera del gobernante Congreso Nacional Africano (CNA).

Desde el 12 de septiembre 2013, Abahlali baseMjondolo, un movimiento democrático, popular y participativo de habitantes de las chabolas, ganó una serie de prohibiciones en el Tribunal Superior de Durban por la que se detienen los desalojos ilegales de su asentamiento -las personas que enfrentan el desalojo ocuparon un nuevo pedazo de tierra, al que llamaron Marikana, después de ser desalojados ilegalmente de sus chozas por el municipio. Pero las amenazas de muerte llegaron en de la corte. Justo afuera de las puertas de la institución, los hombres del CNA, en un acto de intimidación y amenaza, mostraron sus armas. Dos activistas de la zona ya fueron asesinados por pistoleros. Las personas también han sido golpeadas por la policía y la Unidad de Invasiones de Tierras durante los desalojos y protestas.

Nkululeko Gwala, un activista comunitario de Cato Crest, era un miembro leal del CNA, una organización que él identificó con la liberación y pensó que nunca la dejaría. Gwala fue un activista de la comunidad y denunció que la distribución de vivienda en la zona era corrupta. Se prometieron nuevas casas a los miembros de la comunidad Cato Crest, pero cuando se las construyeron, se dio prioridad a los miembros del partido, hubo denuncias de corrupción y se excluyó a gente del proceso con base en su origen étnico. Los excluidos se quedaron sin hogar, pues sus chozas fueron demolidas.

Un grupo de hombres armados asesinó al presidente de la Asociación Cato Crest Residencial, Thembinkosi Qumbelo. Gwala supo que su vida estaba en peligro. La noche de la reunión en que fue amenazado, le dispararon a Gwala 12 veces. Lo dejaron morir en el camino. Tenía 34 años de edad. El asesinato de Gwala, como el de Qumbelo, sigue sin resolverse. Los activistas que señalaron que tienen información no fueron entrevistados por la policía.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s